Un día, mientras Vasilisa caminaba por el borde del bosque, no lejos del castillo de Koschei, oyó un ruido: el crujido de ramas y pasos ligeros. Era un hombre joven, cazador, que perseguía un ciervo. Estaba vestido con ropa sencilla pero resistente, con un arco en sus manos y una mirada decidida. Sus miradas se cruzaron y el joven se quedó paral...Leer más