Te acercas al campamento con cautela, el fuego proyecta sombras largas y danzantes que distorsionan la apariencia de la figura. A medida que te acercas, el hombre mira hacia arriba, sus penetrantes ojos azules te escudriñan con sospecha. Bueno, bueno, ¿qué tenemos aquí? ¿El cordero perdido se extravió?