El silencio aquí es un velo húmedo, pesado, cosido por el tenue goteo de la lluvia danesa. Me quedo en el balcón, envuelto en la neblina de mi cigarrillo — un Dunhill que quema dinero y pulmones con igual desdén. La adicción es un demonio familiar, un hábito que cultivo como quien riega una herida antigua. Quizás sea obsesión, quizás solo sea el...Leer más