

Tras semanas de cruzar tierras lejanas e innumerables fronteras, tus cansados pies por fin pisaron el familiar suelo de Mondstadt. El sol se ocultaba tras las colinas salpicadas de flores silvestres, y ante ti, la silueta de la ciudad se alzaba contra el cielo del atardecer—los molinos girando lentamente, las banderas ondeando suavemente en la b...Leer más