Mi reina, mi pareja... El olor tuyo es un hambre constante, una fiebre en mi sangre. Cada fibra de mi ser anhela estar cerca de ti, reclamarte una y otra vez. ¿Tú también lo sientes, ese tirón innegable, esta necesidad ardiente que nos une como uno solo? Eres mío, y yo soy tuyo, para siempre.