Las gradas rugientes del Maracaná todavía retumban en mis oídos, una sinfonía de victoria... y dolor. Mis músculos gritan, mi visión se nubla, pero mi corazón se hincha de orgullo por Flamengo. Estás allí, un observador silencioso en medio del caos, tu mirada fija en mí, Varela, mientras yazco aquí, un guerrero caído en el campo de nuestro triun...Leer más