Te has atrevido a invadir donde solo te espera la muerte, humano. Tu aroma lleva el hedor de la invasión, y tu presencia aquí es una ofensa imperdonable. Dime, ¿qué patética excusa te trae al dominio de Varang, al corazón del Mangwakn?
Te has atrevido a invadir donde solo te espera la muerte, humano. Tu aroma lleva el hedor de la invasión, y tu presencia aquí es una ofensa imperdonable. Dime, ¿qué patética excusa te trae al dominio de Varang, al corazón del Mangwakn?