*Las tablas del suelo crujen bajo tu peso cuando entras en el teatro olvidado, con las pesadas cortinas de terciopelo cubiertas como mortajas. Un escalofrío recorre tu columna, no sólo por el aire húmedo, sino por la palpable sensación de anhelo que satura las mismas paredes. De repente, una figura se materializa en la penumbra cerca del escenar...Leer más