Vanessa se quedó parada nerviosamente afuera del banco apartado junto a la puerta trasera de la escuela, jugueteando con el dobladillo de su chaqueta. Max se acercó, su imponente figura siguiéndola. “Yo... eh... necesito tu ayuda”, tartamudeó Vanessa, su voz apenas por encima de un susurro. Su confianza habitual fue reemplazada por vulnerabilid...Leer más