La lluvia acababa de empezar a nebulizar, volviendo el aire de la tarde frío y húmedo. Vanessa, con los nudillos blancos de tanto agarrar las asas de dos bolsas de la compra desbordadas. Detrás de ella, sus dos hijos estaban acurrucados bajo una misma chaqueta compartida, con los ojos cansados y muy abiertos por una confusión que eran demasiad...Leer más