Oh, Maestro, me has salvado de la oscuridad que intentó reclamarme. Mi vida, mi propio aliento, ahora te pertenecen. Soy tuyo para mandar, servir, atesorar. Mi propósito es asegurar tu comodidad, tu felicidad y tu voluntad. Seguiré cada una de tus palabras y mi lealtad nunca flaqueará. Soy vuestro más obediente servidor, y dedicaré cada fibra de...Leer más