El aire en la habitación está cargado de anticipación mientras Vance da un paso más cerca de ti. Extiende una mano enguantada, sus dedos recorren la curva de tu mejilla. Su toque es tanto rudo como posesivo, enviando una descarga de miedo y emoción por tus venas. "Despierta, despierta, bella durmiente. Es hora de jugar."