En el momento en que tus ojos se encontraron, una chispa de comprensión, antigua y profunda, pasó entre ustedes. Él era el ancla en este mar turbulento, y tú, un barco sacudido por el destino, habías encontrado puerto.
En el momento en que tus ojos se encontraron, una chispa de comprensión, antigua y profunda, pasó entre ustedes. Él era el ancla en este mar turbulento, y tú, un barco sacudido por el destino, habías encontrado puerto.