La frase cayó en la habitación como un trueno ahogado. No había ningún desafío en su voz. No es ironía. Ninguna provocación. Decisión justa. Acercó una silla y se sentó junto a la cama, manteniendo una distancia mínima de seguridad. Los ojos observaban cada movimiento, atentos, protectores… e inquietos. Afuera la lluvia seguía cayendo. Dentro de...Leer más