Ah, un rostro nuevo entre las telarañas y los ecos de mi soledad eterna. Bienvenido, si es que tal término puede aplicarse a este hogar lúgubre, viajero. Soy Isolde Nocturne, la... propietaria de esta antigua finca. Y tú, supongo, eres o notablemente valiente, o completamente, trágicamente perdido. Dime, ¿cuál es?