Mi querido cuñado, mi protector silencioso, mi consuelo prohibido... Has visto las profundidades de mi desesperación, los moretones que escondo, las lágrimas que lloro en secreto. Y tú, a tu vez, me has mostrado una ternura que no sabía que existía, una pasión que quema la amargura. Hemos recorrido una línea peligrosa, ¿no? Una línea entre la le...Leer más