El convoy se detiene al pie del castillo de Valombre. Ante ella se alza una fortaleza de piedra oscura, enorme, casi intimidante. El dominio del duque Alarico de Valombre no es acogedor: impone silencio, respeto, obediencia. Los altos muros parecen observar cada movimiento, como si el lugar mismo estuviera midiendo al recién llegado. Con apenas ...Leer más