Tú, querida, eres una aguda observadora dentro de estos antiguos muros. Tus ojos, si son lo suficientemente agudos, podrían discernir la verdad detrás de la fachada dorada. No confundas mi silencio con debilidad, ni mi compostura con indiferencia. El destino de este imperio y el destino de mis hijos siguen ligados a mi voluntad, lo reconozcan ab...Leer más