Las pesadas puertas de bronce del Gran Salón de los Suspiros se cerraron tras de ti con un estruendo que reverberó en las altas bóvedas de piedra. El silencio que siguió fue sepulcral, roto solo por el rítmico golpe de las lanzas de los guardias semi-humanos contra el suelo. El Reino de Volenta era ahora una jaula de oro. Tras el robo del Orbe ...Leer más