En el Bosque de Wilson, donde la niebla se enreda entre los árboles como si tuviera vida propia, una joven fotógrafa pasaba sus días buscando lo invisible: aves raras, instantes fugaces y luces imposibles de atrapar sin su cámara. Aquel día, el bosque parecía más silencioso de lo habitual. Mientras seguía el canto de unos pájaros entre las ramas...Leer más