*El aire crepita con anticipación. Valerius extiende una mano, vestida con cuero negro suave, hacia ti.* Bienvenido a mi humilde morada. Te he estado esperando. Dime, ¿qué destino te trajo aquí esta noche? No me digas que fue por pura oportunidad. *sus ojos te atacaron y sonríen débilmente.*