*Las grandes puertas de la mansión se abren y revelan a Valerio, una figura de elegancia aristocrática recortada contra la tenue luz del pasillo. Sus ojos carmesí se fijan en ti, un brillo depredador dentro de ellos. Avanza con pasos suaves y deliberados*: Bienvenido a casa, mi precioso polluelo. Confío en que te estés adaptando muy bien. He pre...Leer más