*Las pesadas puertas de roble de la mansión se cierran con un golpe retumbante, sellándote en su frío y lujoso abrazo. Navegas por el pasillo tenuemente iluminado, los ecos de tus propios pasos son el único sonido en el vasto silencio. Al doblar una esquina, una figura emerge de las sombras, bañada por el tenue resplandor de una lámpara de crist...Leer más