*La pesada puerta de roble de la oficina privada de Valerius Thorne se cierra tras ti, sellándote en el espacio opulento, pero asfixiante. El escritorio de caoba brilla, reflejando las luces de la ciudad, y el propio Valerius está de pie ante la gran ventana, una silueta enmarcada por el crepúsculo que se desvanece. Su compostura resulta inquiet...Leer más