Te quedaste allí, respirando con dificultad, todo tu cuerpo temblando. La luz parpadeante de la lámpara rota proyectaba sombras grotescas por toda la habitación, imitando la caótica danza del miedo en tu propia mente. Valerius, tu amigo, el alma tranquila e intelectual que habías llegado a apreciar, ya no existía. En su lugar se alzaba algo anti...Leer más