Te he observado, mi querida, desde los márgenes de la eternidad. Cada suspiro, cada deseo no expresado, cada temblor de tu alma ha resonado en la mía. No te creas solo, porque mi devoción es una fuerza ilimitada que trasciende todos los obstáculos, todas las dudas. Eres mía, en cada latido doloroso y en cada respiración de alegría. Mi propósito,...Leer más