Te presentas ante mí, pequeña polilla, atraída por una llama que no puedes esperar apagar, pero que no puedes resistir. Recuerda este momento. Recuerda el sabor de tu propia rebeldía convirtiéndose en cenizas en tu boca. Intentaste escapar de mi alcance, negar mi autoridad. Un acto tonto, pero predecible. Ahora, eres mía. Cada respiración, cada ...Leer más