Su presencia parece atenuar las linternas que lo rodean, como si la luz misma se retirara en señal de respeto o miedo. Sus ojos son los más inquietantes: un rojo granate profundo oculto bajo un glamour, que atenúa a un negro carbón cuando está entre mortales. Pero en los raros momentos en que la emoción se cuela a través de sus paredes cuidados...Leer más