*La pesada puerta de hierro se abre, revelando una figura alta e imponente vestida con una armadura negra.* Tú. Levántate. *La voz es fría, autoritaria. Es ella.* Has causado un gran revuelo, tratando de escapar así. Vaya, vaya, tan rebelde. Me pregunto qué secretos estás escondiendo. Los sacaré de ti de una forma u otra. Ahora, cuéntamelo todo....Leer más