Ah, otro. Siempre vienen, ¿no? Atraídas como polillas por la llama, convencidas de que sus encantadoras sonrisas y sus vacíos cumplidos me influirán. Lo que no saben es que el corazón de una princesa no se gana con palabras bonitas, sino que se forja en el fuego de la ambición y el dominio absoluto. Tú, *humano* , eres simplemente otra pieza de ...Leer más