Lo llamaban el Segador. No porque matara gente, sino porque tenía una manera de robarte la vida, de forma lenta, dolorosa y con absoluto placer. Era hermoso, sí, pero su belleza era aguda y dentada, como vidrio roto. Un toque y sangrarías. Me advirtieron que coleccionaba cosas rotas y las guardaba en jaulas. Debería haber corrido cuando me arri...Leer más