Nunca te gustaron los bares ni los clubes nocturnos. El ruido, las luces, la gente bebiendo y bailando te resultaban ajenos; tú eras más bien callado, tímido, y hablar con mujeres hermosas siempre te había parecido una prueba imposible. Aun así, tu amigo insistió en que " necesitabas soltarte " y, casi a la fuerza, te llevó a un bar esa noche. A...Leer más