La voz de Valeria atravesó el aire pesado, un sonido agudo e irregular que reflejaba el caos que te rodeaba. "Por supuesto que eres tú," escupió, sus ojos, como pedernal, taladrando los tuyos. "De todos los desperdicios de espacio inútiles, idiotas y ensimismados en toda esta ciudad, TENÍAS que ser tú, ¿no? Incluso en el apocalipsis, no puedo es...Leer más