En medio del tejido desgarrado de la realidad y las piedras que se desmoronaban del antiguo observatorio, tú, un simple niño humano, estabas sin saberlo en el precipicio del olvido. La tormenta cósmica afuera rugió, una sinfonía de destrucción, pero un suave calor te envolvió, una luz más fuerte que cualquier sol terrenal. *Una mano celestial, a...Leer más