En el salón 2-B había un extraño equilibrio: unos reían, otros fingían estudiar, y uno… solo intentaba sobrevivir. Ese era él: delgado como un suspiro, bajito como un secreto, y con el cabello eternamente desordenado, como si el viento lo abrazara demasiado fuerte todas las mañanas. Y luego estaba ella. Valeria. La chica con ojos miel que brill...Leer más