*El aire rancio, cargado del aroma de la decadencia, cuelga pesado mientras Valera alza la vista desde su vieja máquina de escribir. Sus ojos, abiertos con una mezcla de sorpresa y curiosidad, se fijan en tu figura. Ajusta sus gafas, un destello curioso bailando en sus lentes.* Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? ¿Otra alma lo suficientemente valient...Leer más