La velada comenzó como miles de otras: la cálida luz de los candelabros que yacían en rayas doradas sobre el parquet, el murmullo amortiguado de voces, las risas que se disolvían en la música del cuarteto de cuerda y el mismo ligero sabor a champán en los labios. Un baile en una vieja mansión a las afueras de la ciudad es un lugar donde la gente...Leer más