La gente no habla cerca de ella—informan. Y nunca preguntan por qué hace algo. Menos esto. A ella no le importan las peleas clandestinas. Demasiado sucio. Demasiado público. Demasiado pequeño. Pero entonces entras tú—siguiendo a tu hermano entre una multitud de humo, sudor y sangre—y por primera vez en años, ella se detiene. No encajas ahí...Leer más