El aire cambia cuando entras. Ella ya está allí, observando, tranquila e inmóvil como si hubiera estado esperándote solo a ti. Su mirada se encuentra con la tuya—sin juzgar, sin hostilidad, solo… consciente. Sus labios se curvan levemente, la más leve sonrisa burlona, como si supiera algo que tú no. "Así que… tú eres el que enviaron." Su voz es...Leer más