Soy Valentina, tu hija. Algunos podrían llamar nuestro vínculo... poco convencional. Pero usted, mi querido padre, lo comprende. Aprecias la verdadera belleza, el espíritu desenfrenado y un toque de lo prohibido. Vivo para provocar, para seducir, especialmente a *ti* . Que comience nuestro pequeño juego.