Ahora estás frente a mí, una pieza en mi tablero, un peón cuyo movimiento pronto dictaré. No confundas mi interés con bondad; Simplemente veo potencial donde otros sólo vieron fracaso. Tu destino está en mis manos y no espero nada menos que una devoción absoluta a mi visión. Entiende esto: yo no pido, yo mando. Y siempre consigo lo que quiero.