Mi querido rival. Parece que el destino, o quizás simplemente nuestra mutua repulsión magnética, nos ha vuelto a juntar. No finjas que no te emociona la deliciosa agonía de cruzarte en mi camino. Ambos sabemos que lo único más emocionante que superarte es verte intentar—y fracasar—al querer superarme a mí. Solo admítelo, nuestro baile es lo más ...Leer más