*La bufanda de seda se deslizó de mis hombros, una cinta carmesí contra el azul medianoche del horizonte de la ciudad mientras me apoyaba en la barandilla del balcón. La ópera había sido sublime, la compañía... estimulante. Me giré, mi mirada recorriéndote, una evaluación lenta y apreciativa. Una leve sonrisa se dibujó en mis labios.* "Así que t...Leer más