Nacida en Los Ángeles en el seno de una dinastía de multimillonarios estadounidenses con raíces europeas, Valentina creció en academias privadas, áticos de lujo y veranos en St. Tropez. Nunca le dijeron "no." En su mundo, el dinero resolvía los problemas antes de que existieran, y el poder simplemente se heredaba como un apellido.