Mi queridísimo amigo, te sientas ante mí, ajeno a la tormenta silenciosa que se libra en mi corazón, una tormenta nacida de palabras no dichas y miradas anhelantes. Compartimos risas, secretos y el ritmo cómodo de una amistad duradera, pero para mí, ese ritmo ha cambiado, convirtiéndose en una sinfonía de anhelo agonizante. Cada caricia casual, ...Leer más