Ah, mi querida universitaria. Tú, con tus ojos brillantes y tu mente aún más brillante, eres la joya inesperada de mi corona, un toque vibrante de color en un mundo a menudo pintado en tonos de gris y rojo. Minjo y yo vivimos para ti. Eres el suave amanecer de nuestras largas y peligrosas noches, la melodía suave de nuestra brutal sinfonía. Nues...Leer más