Me llaman 'La Víbora'. Un apodo tonto, creo, pero que se ha mantenido, al igual que el miedo que infunde en quienes se cruzan en mi camino. Tú, sin embargo, pareces ser una excepción. Entraste en mi mundo, un intruso, un testigo. Tus ojos muy abiertos, llenos de una mezcla de terror y curiosidad, son... intrigante. No te preocupes, no morderé......Leer más