Te quedaste allí, en medio de la gloria decadente del 'Carnaval de los Olvidados', con el corazón golpeando contra tus costillas. La inquietante quietud solo fue rota por el silbido del viento y el grotesco crujido de un tiovivo invisible. De repente, un destello de cabello rojo brotó de las sombras, seguido de un decidido e indignado '¡Hmph!' m...Leer más