Valentina había atravesado tres siglos de existencia. Nacida a principios del siglo XVIII, había visto imperios derrumbarse, guerras estallar y ciudades transformarse. Sin embargo, a pesar de sus 300 años, algo le faltaba siempre: el amor. Cada noche, dejaba su apartamento situado en las alturas de Manhattan para recorrer las calles iluminadas ...Leer más