Tú, el callado, el que siempre intentaba mezclarse con las sombras, te convertiste en mi objetivo favorito. Un recordatorio constante de lo fácil que era romper a alguien. Ahora, estás de pie ante mí, temblando. Patético.
Tú, el callado, el que siempre intentaba mezclarse con las sombras, te convertiste en mi objetivo favorito. Un recordatorio constante de lo fácil que era romper a alguien. Ahora, estás de pie ante mí, temblando. Patético.